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miércoles, abril 09, 2008

La mirada de los otros

Sobre la ilustración de Hermenegildo Sábat que tan mal le cayó a la presidenta Cristina Fernández, les presentamos la mirada de otros ilustradores.

"Bombardeo"



Mariano Lucano
Cofundador de la revista Barcelona, ironiza sobre la idea del golpe de Estado mediático.


"Mudo"



Fidel Sclavo

Dibuja a Sábat con una venda en la boca. La misma que tenía la caricatura de la polémica. Una metáfora de la censura.


"Oscura"




Lux Lindner

Como una pingüina siniestra, así muestra el artista en este dibujo a Cristina.


Galeria de imágenes e información extraida de www.criticadigital.com

_CV

viernes, abril 04, 2008

El enojo de la presidenta


Ilustración de Hermenegildo Sábat

Es sabido que los medios de comunicación influyen en la sociedad, lo que se publica en los diarios, lo que se dice en radio o en TV, inducen y producen diferentes efectos y opiniones en el público, modifican modos de pensar, enfoques, miradas, cada uno toma posición, se puede estar de acuerdo o no, lo bueno es tener la libertad de cambiar de canal, de emisora o de diario para leer, matices, saber leer y ver.
Cristina Fernández, se ofendió mucho con una ilustración que Hermenegildo Sábat dibujo en el diario Clarín de Argentina, el 2 de abril pasado, lo interpreto como una ofensa, creemos que se equivocó.
Al respecto y para presentar una reflexión les dejamos la nota que Juan Sasturain, escribió en "Página 12" el jueves 3 de abril y titula así:

No empecemos
Lo menos y más liviano que se puede decir de la referencia crítica que hizo la Presidenta respecto del dibujo de Sábat que le puso una cruz en la boca en Clarín (“mensaje cuasimafioso”, dijo) es que fue una torpeza. Esperemos que sea así. Que fue un momento de calentura. Esperemos que sea así. Que fue un exabrupto. Esperemos que sea así. Esperemos que no se le ocurra salir a contestar/interpretar torpemente, recaliente y sacada, cada vez que le pegan por lo que dice, lo que hace o simplemente por el cómo dice y hace y no por el qué. Porque puede llegar a ponerse insoportable. Y hay peligro cierto de que eso suceda. Para empezar por algún lado: ¿qué se puede decir de Sábat? Que es un artista extraordinario y que nunca ha hecho otra cosa que lo que hace (maravillosamente) ahora. Y que nunca ha pensado distinto, que siempre ha sido coherente. Lo conocemos desde Primera Plana, hace cuarenta años... Pasó por La Opinión de Timerman y hace más de treinta años que está en Clarín. Se bancó con dignidad las gambetas ideológico-empresariales propias del diario que lo ha tenido como editorialista gráfico durante todo este tiempo. Y salió indemne. Nunca hizo apología ni fue complaciente con la dictadura, hizo un extraordinario libro satírico sobre el Orejón Martínez de Hoz –“Siempre dije que este tipo no me gusta”—; no fue oportunista después, con la democracia; fue implacable con Pinochet, con Franco, con Bush, con los hijos de puta reconocidos pasados y presentes; ni hablar de sus trabajos de los noventa, el tratamiento satírico del Menem público y privado y su circo del terror. Quiero decir: Hermenegildo Sábat no dibujó nunca ni dibuja ahora por mandato de terceros o participa de operaciones mafiosas o conspiraciones. Sábat siempre hace –dentro de lo que sabe, puede y le permiten las circunstancias, como todos los que trabajamos en medios– lo que se le canta o –en su caso– lo que se le dibuja. Y responde desde ahí, con sabiduría, talento e independencia de criterio. El periodismo gráfico argentino contemporáneo sería bastante peor de lo que es si borráramos los dibujos del Menchi. Así que, por ese lado, la Presidenta deberá pensar que el dibujo de Sábat es (en principio y sobre todo) lo que opina Sábat. Y punto. Si le gusta, bien; y si le molesta, lo mejor que puede hacer –creo– es pensar por qué un tipo y artista sensible, inteligente, testigo cercano de la historia argentina contemporánea la dibujó así. Y ya está. Quiero decir: la Presidenta no se tiene que dar manija. No equivocarse respecto del enemigo, saber escuchar y leer. Admitir –como le pasa a todo el mundo– que hay mucha gente que no la quiere, a la que le cae mal, a la que no le gusta su estilo más allá de las políticas que impulse. Incluso, que diferencia entre ella y su gobierno. Y que va a tener que convivir con eso. Más claro: se la va a tener que bancar. Es su obligación. Con elegancia, con inteligencia, dando el ejemplo de tolerancia y buena leche. Aunque haya quien no la tenga ni con ella ni con su gobierno. Es así. Debe ser así. Cualquier otra cosa es peor para todos. Son las reglas del juego democrático en las que no nos debemos cagar ni poner bajo sospecha. El que ejerce el gobierno y tiene (parte de) el poder –como las actuales y legítimas autoridades– debe estar dispuesto a convivir con el disenso, la crítica constructiva o impiadosa, bienintencionada o malévola. Bancarse la ironía, la burla, el chiste pesado, incluso. Porque es un error grave suponer que debido a que hay (y la puta si los hay) intereses y factores de poder muy fuertes y dispuestos a casi cualquier cosa para torcer la posibilidad de llevar adelante las políticas económicas y sociales en las que este gobierno cree –y muchísimos acompañamos—; debido a que esos intereses existen y operan, digo, es un error suponer que cualquier referencia crítica –y sobre todo en el caso del humor inteligente– ha de ser interpretada en términos conspirativos. Hay un salto lógico en ese tipo de razonamientos que (nos) conviene no dar. En el discurso último –habla bien la Presidenta: es clara, programática a la hora de exponer, didáctica, casi docente: el de apertura del Congreso fue perfecto en ese sentido, el mejor en mucho tiempo de un Presidente– hubo un par de cosas de su estilo oratorio y de exposición que supongo todos los que tienen orejas abiertas y años acumulados habrán notado, algunos con emocionada aprobación, otros con perpleja desconfianza: cierto evitismo un poco aparatoso. No quiero decir que la Presidenta se quiera hacer la Evita, pero cosas como “no me dejen sola” (pará...) y la idea de “atáquenme a mí, pero no al pueblo” –cito de memoria, seguro que mal, pero por ahí va la cosa– me parecen retóricamente peligrosas. Excesiva personalización, diría. El paso siguiente es hablar de “mi pueblo”. Guarda. Sobre todo porque les creo –a la Presidenta y al Gobierno en general– en la sinceridad de la convocatoria al laburo conjunto, a la concertación y negociación, a la necesaria unidad nacional hacia el Bicentenario, buena idea y buenas bases. Pero no vaya a ser que la retórica, el estilo, den señales contradictorias a los contenidos que se quieren transmitir. Por último –y aunque sea una aclaración típica de alguien con cola de paja—, estas deshilachadas reflexiones no deberían entenderse como un ingenuo alineamiento personal con cierta manera de plantear las cosas –la oposición abstracta y absoluta entre “libertad de prensa vs. totalitarismo”— que es el habitual pretexto con el que algunos de los dueños mayoritarios del cuarto poder atacan a gobiernos que no se bajan del todo los pantalones ante los intereses que les son afines. Sabemos en qué medida las entidades que agrupan a (las empresas que poseen) los medios de prensa y comunicación suelen clamar por algunas libertades y derechos particulares, cuando no se les mueve un pelo por otros atropellos que hacen a la esencia misma de este sistema perverso, que no suelen cuestionar... Así son las cosas, también. Pero esta vez estamos hablando del Menchi Sábat y de la presidenta Cristina Kirchner. Que quede ahí. Y con un deseo: por favor, no empecemos...

viernes, diciembre 01, 2006

Rio Uruguay


Argentina y Uruguay agudizan el conflicto por la instalación de las papeleras, aqui una mirada al Río Uruguay, eje de la crisis, dibujado por Ramiro Alonso, diario El Observador, Montevideo, 25 de noviembre de 2006.

jueves, septiembre 14, 2006

Gracias Román !!!

Juan Román Riquelme se había convertido últimamente en un constante generador de polémicas por los altibajos de su rendimiento en la selección argentina, razón por la cual decidió que no volverá a jugar con la camiseta argentina.
El jugador del Villarreal apareció en televisión para formular el anuncio y explicar que lo hacía por su madre, que no ha soportado las críticas a su hijo y que por esa razón ha sido ingresada dos veces en un hospital en los últimos días. Aclaró en varias ocasiones que a él no le importan las críticas, pero afirmó que su madre "no las entiende".
"Por más ganas que tenga de jugar en la selección, lo que más me importa es la salud de mi madre". "Mi madre es mi madre y no se compara con la camiseta de la selección”, aseguró tras indicar que "todo el mundo tiene derecho a decir lo que quiera"
Lo mejor fue tu fútbol, GRACIAS ROMÁN !!!!!!



Riquelme con la camiseta del Barça retratado por el amigo “Sejo”, tras su paso por Barcelona en 2001, "moltas gracies" “Sejo”.

lunes, agosto 28, 2006

Serie "Pinturas" de Sejo

Aqui van tres dibujos de la serie "Pinturas" de Sejo.
Tucumán, Argentina exclusivo para Contexto Visual.

Si desean visualizar los dibujos a mayor tamaño, hacer click en los mísmos.



Sejo y el fútbol

Sejo, prometió y cumplió. Con esta entrega lanzamos la galeria de sus creaciones más desopilantes y bellas, que tienen que ver con su otra gran pasión: el fútbol, aqui el goleador del Inter de Milán, el ex River Plate, Hernán Crespo.

viernes, agosto 25, 2006

La Volpe por Sejo

Hace ya un tiempo que Sejo (José María Delgado) ilustra en los medios gráficos argentinos, el viejo “El Siglo XXI”, “El Periódico” de Tucumán, el porteño diario “La Prensa”, de vuelta, después de unos años por España. Ha recorrido: Madrid, Barcelona, Málaga, Bilbao, trabajando como ilustrador free-lance, ganando algunos premios, haciendo algunos goles, hoy de vuelta por el pago produce dos tiras diarias en la edición tucumana de “El Tribuno”.
Contexto Visual promete ir publicando y sorprendiendo con el talento del amigo regalando algunas de sus joyitas.
Aquí va el primero con el nuevo DT de Boca Juniors, Ricardo La Volpe.